Juan Sone Mizunuma

Suegoro SoneSuegoro Sone (1890-1970), padre de Juan Sone, terminó sus estudios de Agronomía en la Universidad de Tokyo, Japón en 1917. Fue gracias a este hombre que comenzó la historia de la familia Sone en Chile, pues fue el primero en llegar a estas tierras en las que finalmente decidió quedarse.

En nuestro país dedicó su vida a la gente y la profundización de sus estudios en agronomía. Innovó, probó y promovió nuevas técnicas de cultivo, introduciendo vegetales, flores y frutos de origen nipón. Paralelamente siempre estuvo atento a recibir a otros inmigrantes japoneses, lo que le valió una Medalla al Mérito por parte del Emperador en 1965, debido a su constante interés en ayudarlos a surgir e iniciar una vida fructífera en una país nuevo.

Juan SoneSu hijo, Juan Tadao Sone (1929-2001), se convertiría más tarde en el fundador de las empresas Sone. Su mente visionaria, la inteligencia vivaz y práctica para conocer y aprovechar las condiciones naturales de Chile, le permitieron innovar en distintos campos de la agricultura, tales como la producción de semillas híbridas, un laboratorio de micropropagación de la más alta tecnología y la creación de un vivero de plantas de interior que fue creciendo y diversificándose hasta llegar a ser la gran empresa que conocemos hoy, con plantas de todo tipo que se venden a lo largo de todo Chile.

Juan Sone fue un hombre que pudo ver más allá de las limitaciones del mercado y se aventuró exitosamente en empresas que daban a conocer su amor por la tierra. Pero no es sólo gracias a sus logros empresariales que hoy es reconocido, sino también por ser poseedor de un espíritu generoso y cálido que siempre estuvo atento a las necesidades de sus trabajadores que lo recuerdan hasta hoy con mucho cariño por su espontaneidad, simpatía y solidaridad. Su trabajo y prosperidad aportó mucho al desarrollo social y económico de la comuna de Hijuelas.

Hoy su legado ha quedado en manos de sus hijos que siguen trabajando en cultivar y cosechar los frutos de un trabajo de raíces sólidas, que sin duda aún tiene muchas flores para dar.